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Editorial
UNA CIUDAD INTOXICADA POR EL DESORDEN
Viernes 27 de Enero de 2012 15:13
Redacción KW Continente
El desorden enferma e intoxica la actividad diaria de los complejos urbanos y maltrata a sus habitantes. La capital de Panamá —con pretensiones de ciudad de primer mundo— es un amasijo de construcciones inmensas, rodeado de callejuelas estrechas, con un ambiente asfixiante y un ruido ensordecedor que deteriora con sus altos decibeles la tranquilidad comunal.
Pero, en medio de todo ese desorden, de la vocinglería absurda y de esa alienante actividad, hay algo que también hace daño y atenta permanentemente contra la vida misma de los habitantes de esta urbe y de sus visitantes, que cada día son más debido al sostenido crecimiento económico del país. Se trata de la gran cantidad de vallas publicitarias que enredan más el tránsito, deteriorando la visión y la imagen de la ciudad, lo cual constituye un peligro permanente para la seguridad de peatones y conductores que transitan por este amasijo urbano de tan característico desorden.
La instalación de estas vallas pareciera que se convirtió en un gran negocio para algunos y representó una magnífica entrada pecuniaria para el erario municipal Pero, a medida que iban proliferando, se convertían en el peligro que hoy representan y aceleraban el deterioro de nuestro ropaje urbanístico.
Por eso apoyamos y aplaudimos la decisión del Ministro de Obras Públicas de ejercer el mandamiento de la Ley 11 del 27 de abril del 2006 que ordena la remoción de esos anuncios en las servidumbres públicas y lo faculta para multar a los infractores de la norma. Esta acción del Ministro de Obras Públicas, debe ser reforzada por una legislación nacionasl que resguarde la visión e integridad de nuestras ciudades en su crecimiento, de acuerdo a las normas urbanísticas del caso.
El desorden enferma e intoxica la actividad diaria de los complejos urbanos y maltrata a sus habitantes.
Última actualización el Viernes 27 de Enero de 2012 15:16
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DEMANDA, OFERTA Y ESPECULACIÓN
Jueves 26 de Enero de 2012 18:47
Redacción KW Continente
El mayor lastre para el desarrollo natural y la tranquilidad de un país es la actividad política concebida como un juego para mantenerse en el poder por el poder mismo.
La política, desde el punto de vista clásico, es el arte de gobernar. El poder político debe estar en manos de los mejores, de los que tienen capacidad, vocación de servicio e inteligencia para actuar en nombre de la sociedad organizada en el Estado
Pero cuando el ejercicio de esta actividad se concibe como un juego por la conquista del poder y cuando esa conquista -a su vez— significa la meta para la bonanza sostenida y la escalada a niveles sociales de mayor relevancia material y económica, entonces esa actividad se convierte en un juego de habilidad, de destreza, de triquiñuelas, de inconsciencia cívica y desaforadas ansias de llegar a la meta, por cualquier camino o atajo propicio para ese fin.
Los lexicógrafos de la política han bautizado el fenómeno del constante y económicamente conveniente paso de un partido a otro, como transfuguismo. Pero flaco favor se le hace al idioma, pues tránsfuga es aquel que se fuga de un partido hacia otro por razones de ideas o convencimiento y no por razones meramente especulativas y económicas. Y, aunque casi todos nuestros partidos carecen de una base ideológica clara y coherente, lo cierto es que esos cambios no dejan de ser más que el abordaje momentáneo de la nave mayor, en pleno mar de demandas, ofertas y especulaciones en que se ha convertido la actividad política. En realidad, esos avezados marineros no son más que vulgares esquiroles de la política partidista criolla.
El mayor lastre para el desarrollo natural y la tranquilidad de un país es la actividad política concebida como un juego para mantenerse en el poder por el poder mismo.
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LOS MENSAJES DE LA MISERIA
Miércoles 25 de Enero de 2012 15:48
Redacción KW Continente
Panamá es un país con un crecimiento económico envidiable. Hay que reconocerlo en medio de esta realidad mundial de crisis económica y de problemas de subsistencia. No obstante, ello no puede ser absoluto motivo de albricias; ni mucho menos motivo para auto felicitarnos.
Noticias y reportajes aparecidos en la prensa escrita y en los noticieros de televisión, nos dan la tiste y horrible información de que la Tuberculosis está haciendo de las suyas en algunas comunidades que moran en las propias goteras de la ciudad capital. Una enfermedad del Tercer Mundo en un país que ha salido del subdesarrollo, luego de una serie de luchas sociales y de ímpetu soberano que le permitieron recuperar el Canal Interoceánico, su más preciado Activo nacional.
Lo peligroso del asunto —además del flagelo de la enfermedad-- es que hemos vuelto a los estrados de la categoría tercermundista, cuando ya habíamos superado esa clasificación, gracias al empuje y crecimiento económico del país, sobre todo en la región continental.
Es inconcebible que en San Miguelito ya las autoridades de Salud estén aceptando la enfermedad como un mal natural, cuando por pura negligencia e incuria de ellas mismas, no se han tomado las medidas precautorias del caso. De hecho, algunos centros de salud de ese Distrito no cuentan ni con personal idóneo, ni mucho menos con equipo para enfrentar a un simple
catarro.
Para vivir en bonanza y en sostenido crecimiento económico, tenemos primero que aprender a hacerlo, educarnos para poder gozar de ello. Es prudente escuchar con atención, los ominosos mensajes de la miseria para poder cerrarle el paso.
Panamá es un país con un crecimiento económico envidiable. Hay que reconocerlo en medio de esta realidad mundial de crisis económica y de problemas de subsistencia.
No obstante, ello no puede ser absoluto motivo de albricias; ni mucho menos motivo para auto felicitarnos.Noticias y reportajes aparecidos en la prensa escrita y en los noticieros de televisión, nos dan la tiste y horrible información de que la Tuberculosis está haciendo de las suyas en algunas comunidades que moran en las propias goteras de la ciudad capital. Una enfermedad del Tercer Mundo en un país que ha salido del subdesarrollo, luego de una serie de luchas sociales y de ímpetu soberano que le permitieron recuperar el Canal Interoceánico, su más preciado Activo nacional.
Lo peligroso del asunto —además del flagelo de la enfermedad-- es que hemos vuelto a los estrados de la categoría tercermundista, cuando ya habíamos superado esa clasificación, gracias al empuje y crecimiento económico del país, sobre todo en la región continental.Es inconcebible que en San Miguelito ya las autoridades de Salud estén aceptando la enfermedad como un mal natural, cuando por pura negligencia e incuria de ellas mismas, no se han tomado las medidas precautorias del caso. De hecho, algunos centros de salud de ese Distrito no cuentan ni con personal idóneo, ni mucho menos con equipo para enfrentar a un simplecatarro. Para vivir en bonanza y en sostenido crecimiento económico, tenemos primero que aprender a hacerlo, educarnos para poder gozar de ello. Es prudente escuchar con atención, los ominosos mensajes de la miseria para poder cerrarle el paso.
POR FAVOR, RESPETEMOS EL CANAL
Martes 24 de Enero de 2012 13:09
Redacción KW Continente
Es una verdad comprobada que el Canal de Panamá es para nosotros, sus nacionales, una religión. Nuestras luchas soberanas siempre fueron sustentadas y guiadas por esa idea, por esa mística ideal, acunadas en la mente y el espíritu del pueblo. Irrespetar esa realidad es cometer una blasfemia que no debemos permitirnos nunca.
La ampliación del Canal, estudiada, analizada, científicamente calculada con eficacia y cariño, ha sentido las sacudidas de la sin razón y de disputas que la han paralizado parcialmente por algunos días. En un gesto insólito y desafortunado, la Autoridad del Canal se ha manifestado de la manera menos esperada. Se ha convertido en el aval, en la Aseguradora de la compañía que ha violado todas las normas contractuales con los obreros. Esta insólita y absurda acción pareciera extenderse en complacencias especiales para con una compañía que ya anteriormente, ha lesionado la confianza de sus contratantes en otros trabajos que ha hecho en el país.
Este año se le cumple el período al actual Administrador. Su gestión ha sido ponderada como buena por todos. El Canal, hasta ahora, se ha venido manejando con mucho celo por parte de sus administradores. Quienes han trabajado en él siempre han respondido con mucho sentido de responsabilidad y hasta con cierto orgullo especial por hacer las cosas bien.
Pero no podemos olvidar que en toda el área canalera existen grandes potencialidades económicas que son el centro de atracción de los políticos y de los comerciantes del bien público. Esta última ~y hasta ahora inédita- experiencia debe hacer reflexionar a los políticos que deben abstenerse de considerar la Administración del Canal como un botín electoral. El Canal hay que respetarlo, más allá de toda especulación económica o política., pues se trata de un Bien nacional, de un activo de todos.
Es una verdad comprobada que el Canal de Panamá es para nosotros, sus nacionales, una religión. Nuestras luchas soberanas siempre fueron sustentadas y guiadas por esa idea, por esa mística ideal, acunadas en la mente y el espíritu del pueblo.
Irrespetar esa realidad es cometer una blasfemia que no debemos permitirnos nunca.La ampliación del Canal, estudiada, analizada, científicamente calculada con eficacia y cariño, ha sentido las sacudidas de la sin razón y de disputas que la han paralizado parcialmente por algunos días. En un gesto insólito y desafortunado, la Autoridad del Canal se ha manifestado de la manera menos esperada. Se ha convertido en el aval, en la Aseguradora de la compañía que ha violado todas las normas contractuales con los obreros. Esta insólita y absurda acción pareciera extenderse en complacencias especiales para con una compañía que ya anteriormente, ha lesionado la confianza de sus contratantes en otros trabajos que ha hecho en el país.
Este año se le cumple el período al actual Administrador. Su gestión ha sido ponderada como buena por todos. El Canal, hasta ahora, se ha venido manejando con mucho celo por parte de sus administradores. Quienes han trabajado en él siempre han respondido con mucho sentido de responsabilidad y hasta con cierto orgullo especial por hacer las cosas bien.Pero no podemos olvidar que en toda el área canalera existen grandes potencialidades económicas que son el centro de atracción de los políticos y de los comerciantes del bien público. Esta última ~y hasta ahora inédita- experiencia debe hacer reflexionar a los políticos que deben abstenerse de considerar la Administración del Canal como un botín electoral. El Canal hay que respetarlo, más allá de toda especulación económica o política., pues se trata de un Bien nacional, de un activo de todos.
LA CIUDAD DE PANAMÁ
Lunes 23 de Enero de 2012 13:13
Redacción KW Continente
Retomando el tema de la nueva administración municipal, vale la pena hacer un somero recorrido por nuestra ciudad, desde su traslado, luego de la destrucción de la anterior por el pirata inglés Enrique Morgan en 1671. Hace Trescientos treinta y nueve años --el 21 de enero de 1673-- fue instalada la ciudad en el lugar actual. A un costo de Once Millones de pesos, la nueva urbe fue fortificada. Nunca más fue atacada por los piratas. Pero nunca la perdieron de vista.
La ciudad fue creciendo con el paso de los siglos. "La Tacita de Oro", "Panamá la Verde", "La Reina de dos Mares" y muchos otros apelativos más surgieron de la inspiración de bardos y artistas que se solazaban con su belleza. Finalizando el siglo diecinueve se construyó el ferrocarril que cruza el Istmo y, al comienzo del veinte pasado, se construyó el Canal. La ciudad siguió creciendo y se hacía más atractiva para los piratas que no le perdían vista. Y fueron llegando. Los servicios públicos quedaron en manos de las grandes transnacionales y rápidamente ñie cayendo en manos de la explotación de la piratería mundial.
Con la ciudad también fue creciendo la clase política. La economía de servicios, básica gestión oficial en el país, se fue convirtiendo en una cantera de impunidades y de negocios para satisfacer los apetitos de la piratería internacional. Se convirtió entonces en el Potosí para los políticos que fueron haciendo de la corrupción un gran negocio, un emporio inagotable. Y han crecido los problemas y los entuertos en la otrora feliz ciudad de Panamá. La urbe ha perdido su glamour material y se ha desvanecido la sinfonía cultural de sus costumbres que la hicieron bella en el pasado, más allá de todo atractivo comercial y de lucro.
LA NUEVA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL PUEDE INICIAR EL RESCATE DE NUESTRA CIUDAD. ELLO SERÍA UN BUEN COMIENZO.
Retomando el tema de la nueva administración municipal, vale la pena hacer un somero recorrido por nuestra ciudad, desde su traslado, luego de la destrucción de la anterior por el pirata inglés Enrique Morgan en 1671.
Hace Trescientos treinta y nueve años --el 21 de enero de 1673-- fue instalada la ciudad en el lugar actual. A un costo de Once Millones de pesos, la nueva urbe fue fortificada. Nunca más fue atacada por los piratas. Pero nunca la perdieron de vista.La ciudad fue creciendo con el paso de los siglos. "La Tacita de Oro", "Panamá la Verde", "La Reina de dos Mares" y muchos otros apelativos más surgieron de la inspiración de bardos y artistas que se solazaban con su belleza. Finalizando el siglo diecinueve se construyó el ferrocarril que cruza el Istmo y, al comienzo del veinte pasado, se construyó el Canal. La ciudad siguió creciendo y se hacía más atractiva para los piratas que no le perdían vista. Y fueron llegando. Los servicios públicos quedaron en manos de las grandes transnacionales y rápidamente ñie cayendo en manos de la explotación de la piratería mundial.Con la ciudad también fue creciendo la clase política.
La economía de servicios, básica gestión oficial en el país, se fue convirtiendo en una cantera de impunidades y de negocios para satisfacer los apetitos de la piratería internacional. Se convirtió entonces en el Potosí para los políticos que fueron haciendo de la corrupción un gran negocio, un emporio inagotable. Y han crecido los problemas y los entuertos en la otrora feliz ciudad de Panamá. La urbe ha perdido su glamour material y se ha desvanecido la sinfonía cultural de sus costumbres que la hicieron bella en el pasado, más allá de todo atractivo comercial y de lucro. LA NUEVA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL PUEDE INICIAR EL RESCATE DE NUESTRA CIUDAD. ELLO SERÍA UN BUEN COMIENZO.
NUEVA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL
Viernes 20 de Enero de 2012 13:02
Redacción KW Continente
Durante todo el tiempo que ha transcurrido desde el inicio del actual Gobierno, se estuvieron presentando grandes críticas al recién salido Alcalde del Distrito Capital. Con razón o si ella, su gestión fue muy discutida y terminó abriendo una brecha enorme entre el Ejecutivo Nacional y su persona. A tal punto que los detalles de su renuncia al cargo aún alimentan el morbo político y popular y, de parte y parte, se dan explicaciones que a nadie satisfacen.
Pero, en cualquier caso, la comunidad ha sufrido las consecuencias de ese mal entendimiento y falta de coordinación entre su Gobierno local y las autoridades nacionales. Los problemas del Municipio capital subsisten y se agravan cada día más, La ciudad se ahoga en basura, los ruidos son ensordecedores, el diapasón de las quejas de los vecinos de la urbe capitalina aumenta en la medida en que el hostigamiento de sus problemas se hace mayor y los servicios municipales se encarecen, a la vez que su prestación se enerva por la incuria e indolencia de los funcionarios que deben atenderlos.
La ciudad está sucia y tiene un semblante de alteración, de angustia creciente. Los mejores parques están en trance de desaparecer en medio de una orgía de costosas y caprichosas remodelaciones, pactadas directamente por el anterior burgomaestre. No existen campos de juego para los niños, ni bibliotecas municipales; no hay atención alguna para los ancianos, ni para los menesterosos que pasean su miseria por los rincones de la capital.
Mucho está por hacer para rescatar nuestra ciudad y vestirla de dignidad y de respeto. Ojalá así lo vea su nueva administración y lidere el cambio necesario en ese derrotero. > La ocasión es propicia y no debe ser desperdiciada.
Durante todo el tiempo que ha transcurrido desde el inicio del actual Gobierno, se estuvieron presentando grandes críticas al recién salido Alcalde del Distrito Capital.
Con razón o si ella, su gestión fue muy discutida y terminó abriendo una brecha enorme entre el Ejecutivo Nacional y su persona. A tal punto que los detalles de su renuncia al cargo aún alimentan el morbo político y popular y, de parte y parte, se dan explicaciones que a nadie satisfacen.Pero, en cualquier caso, la comunidad ha sufrido las consecuencias de ese mal entendimiento y falta de coordinación entre su Gobierno local y las autoridades nacionales. Los problemas del Municipio capital subsisten y se agravan cada día más, La ciudad se ahoga en basura, los ruidos son ensordecedores, el diapasón de las quejas de los vecinos de la urbe capitalina aumenta en la medida en que el hostigamiento de sus problemas se hace mayor y los servicios municipales se encarecen, a la vez que su prestación se enerva por la incuria e indolencia de los funcionarios que deben atenderlos.
La ciudad está sucia y tiene un semblante de alteración, de angustia creciente. Los mejores parques están en trance de desaparecer en medio de una orgía de costosas y caprichosas remodelaciones, pactadas directamente por el anterior burgomaestre. No existen campos de juego para los niños, ni bibliotecas municipales; no hay atención alguna para los ancianos, ni para los menesterosos que pasean su miseria por los rincones de la capital.Mucho está por hacer para rescatar nuestra ciudad y vestirla de dignidad y de respeto. Ojalá así lo vea su nueva administración y lidere el cambio necesario en ese derrotero. La ocasión es propicia y no debe ser desperdiciada.
EL FESTIVAL DE JAZZ DE PANAMÁ
Jueves 19 de Enero de 2012 15:11
por: Dagoberto A. Sandoval
xDanilo Pérez, gran pianista panameño y artista de exquisita sensibilidad, hace ya ocho años que estableció el Festival de Jazz en Panamá. Este año en su novenas versión, como antes lo ha hecho, se tomará una parte del mes inicial del año para ofrecer talleres, audiciones musicales y presentaciones en diferentes puntos de las ciudad capital. Durante estas primeras ocho presentaciones se ha llegado a reunir a más de Ciento Veinte Mil asistentes y se ha convocadas a prestigiosas y famosas figuras mundiales de ese arte muasical.
Desde el pasado año, la organización del Festival se independizó de la las instalaciones de la Fundación Danilo Pérez para abrir sus propias oficinas bajo el nombre de Panamá Jazz Productions. Los talleres artísticos y audiciones para optar por becas han dado ya sus frutos provenientes de esdtudios en diferentes entidades como el New England Conservatory of Música, el Berkley College of Music y otros prestigiosos planteles. Con su mudanza, a partir de este año, a las instalaciones de la Ciudad del Saber, se está abriendo lo que se puede considerar como una Universidad artística.
Definitivamente es refrescante constatar que Panamá está creciendo en la vida artística. Independientemente de nuestras onerosas y destructivas actividades políticas, el panameño está retornando a las preocupaciones culturales y está dando ejemplo de un comportamiento más acuerdo con su tradición de sensibilidad artística Estas actividades merecen contar con el patrocinio, no solamente oficial, sino también de la empresa privada que debe siempre apostar por el desarrollo espiritual y material del país. .
Danilo Pérez, gran pianista panameño y artista de exquisita sensibilidad, hace ya ocho años que estableció el Festival de Jazz en Panamá.
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HABLAMOS DE ECONOMÍA, PERO CON CLARIDAD
Miércoles 18 de Enero de 2012 13:35
Redacción KW Continente
Últimamente en Panamá los políticos han tratado de implementar la cultura del ocultamiento y de la mentira. Se han hecho duchos en presentar capciosamente hechos, partiendo de premisas falsas que conducen a todo un galimatías difícil de digerir, especialmente para la gente sencilla y común, que tiene una percepción siempre más exacta de la realidad.
Estas falsas premisas, en ocasiones, ni siquiera es preciso inventarlas, pues ya existen por la incuria y el deficiente registro de las estadísticas oficiales. Un detalle muy decidor de la situación a la cual nos referimos, es el rotundo fracaso del último Censo de Población que aún nos mantiene en dudas sobre la cantidad de habitantes que tiene nuestro país.
Con una suficiencia digna de mejor causa se nos ha venido decantado el crecimiento económico del país, partiendo de cifras tomadas y acomodadas caprichosamente. Se auguran niveles mayores de los que en verdad sugiere el ritmo de crecimiento real. El optimismo gubernamental, incluso, a veces hace daño a los programas que se han diseñado porque se comprometen recursos inexistentes, recalentando la economía a pasos de inflación.
Sólo publicaciones especializadas y un círculo de economistas se ocupan seriamente de la discusión amplia de estos problemas económicos. Pero la gran población, el pueblo llano, que tiene la percepción real del asunto, no tiene las explicaciones adecuadas. Es menester que se lleve esas explicaciones, esos puntos de vista técnicos a conocimiento de las grandes mayorías. Es necesario hablar de economía, pero hablar con claridad y sencillez para beneficio de todos. Porque la cultura del ocultamiento y de la mentira, por la que apuestan los políticos, conspira contra el desarrollo natural del país.
Últimamente en Panamá los políticos han tratado de implementar la cultura del ocultamiento y de la mentira.
Se han hecho duchos en presentar capciosamente hechos, partiendo de premisas falsas que conducen a todo un galimatías difícil de digerir, especialmente para la gente sencilla y común, que tiene una percepción siempre más exacta de la realidad.Estas falsas premisas, en ocasiones, ni siquiera es preciso inventarlas, pues ya existen por la incuria y el deficiente registro de las estadísticas oficiales. Un detalle muy decidor de la situación a la cual nos referimos, es el rotundo fracaso del último Censo de Población que aún nos mantiene en dudas sobre la cantidad de habitantes que tiene nuestro país.Con una suficiencia digna de mejor causa se nos ha venido decantado el crecimiento económico del país, partiendo de cifras tomadas y acomodadas caprichosamente.
Se auguran niveles mayores de los que en verdad sugiere el ritmo de crecimiento real. El optimismo gubernamental, incluso, a veces hace daño a los programas que se han diseñado porque se comprometen recursos inexistentes, recalentando la economía a pasos de inflación.Sólo publicaciones especializadas y un círculo de economistas se ocupan seriamente de la discusión amplia de estos problemas económicos. Pero la gran población, el pueblo llano, que tiene la percepción real del asunto, no tiene las explicaciones adecuadas. Es menester que se lleve esas explicaciones, esos puntos de vista técnicos a conocimiento de las grandes mayorías. Es necesario hablar de economía, pero hablar con claridad y sencillez para beneficio de todos. Porque la cultura del ocultamiento y de la mentira, por la que apuestan los políticos, conspira contra el desarrollo natural del país.
CRISIS POR PARTIDA DOBLE
Martes 17 de Enero de 2012 13:17
Redacción KW Continente
De los servicios públicos el peor atendido es, sin lugar a dudas, el de Salud. Es tan baja su calidad que ya la gente casi que se ha resignado y ya ni se queja porque no tiene donde o ante quien hacerlo.
Una prueba palpable de esa situación es que las autoridades no han podido sacar ventaja publicitaria de la actividad salud a nivel público. Las noticias negativas ocupan la atención diaria de la comunidad. Vivimos de epidemias en epidemias de todo tipo, sin que se les de la atención debida y sin que despierte la preocupación oficial el número de víctimas afectadas por ellas, aún cuando algunas sean fatales. Cuando no es la KPC es el anta virus o el dengue o la gripe y, más recientemente -y en todo su apogeo—una epidemia de diarrea y vómitos que mantiene asustada a la población porque ni en las policlínicas del Seguro Social, ni en los centros de salud y hospitales oficiales, existen medicamentos adecuados, ni mucho menos preocupación por ello. La gente recurre al consejo de algún vecino que le receta un té de hojas de Mastranto o cualquier otro menjurje casero.
Algunos hacen un esfuerzo y acuden a clínicas privadas donde se les receta antibióticos de amplio espectro (pero de amplio espectro en el costo) que acaban de deteriorar la ya maltrecha economía del hogar.
Esto en cuanto a la salud física, pues en cuanto a la moral, cada día que transcurre en esta desordenada urbe capitalina y en los desvastados campos interioranos, la situación empeora por la miseria y la falta de apoyo material aunado a la carencia de un adecuado servicio de educación. No hay educación, ni apoyo espiritual para nadie. En resumen, el panameño está sufriendo -por partida doble- una gran crisis de salud tanto en lo físico como en lo moral.
De los servicios públicos el peor atendido es, sin lugar a dudas, el de Salud. Es tan baja su calidad que ya la gente casi que se ha resignado y ya ni se queja porque no tiene donde o ante quien hacerlo.
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UNA NOTICIA QUE DEBE ALERTARNOS
Lunes 16 de Enero de 2012 11:54
Redacción KW Continente
Con frecuencia casi diaria la prensa nacional ríqs informa d los múltiples casos delictivos en los cuales están involucrados taxis, buses y otros vehículos de transporte público. En realidad, por la frecuencia con que se dan, acogemos esas noticias con un tanto de indiferencia, sin ponerles la atención debida. Eso es peligroso, por lo que debemos alertarnos sobre el particular.
Durante la época de clases, por ejemplo, se han dado frecuentes casos de buses que llevan a estudiantes. Incluso uniformados, a lugares prohibidos a libar licor y a prácticas que les son vedadas por su condición de tales y por su edad. Los taxis se ven constantemente involucrados en asaltos, atracos, balaceras y ajustes de cuenta entre pandilleros. Camiones y otros vehículos son utilizados para transportar toda clase de contrabandos. Pero la indiferencias del público es casi total y la indolencia de las autoridades aún es mayor.
Hace apenas un par de días un sector de la prensas diaria nos dejó conocer que un delincuente, narcotrafícante, contaba^ con el permiso para la operación de una| gran cantidad de vehículos de transporte público. Se nos ocurre que ese es el extremo del hilo que conduce al ovillo. Por qué no seguirlo entonces y cancelar esa, hasta ahora desconocida, herramienta de la delincuencia^ y el narcotráfico.
Es urgente hacer una exhaustiva investigación de los concesionarios del servicio de transporte público, en todas sus modalidades, para cancelar esa puerta de entrada a la perversión de la juventud y el crecimiento de la delincuencia organizada. Hay que vivir alertados contra el peligro del delito y la inseguridad pública.
Con frecuencia casi diaria la prensa nacional ríqs informa d los múltiples casos delictivos en los cuales están involucrados taxis, buses y otros vehículos de transporte público.
En realidad, por la frecuencia con que se dan, acogemos esas noticias con un tanto de indiferencia, sin ponerles la atención debida. Eso es peligroso, por lo que debemos alertarnos sobre el particular.Durante la época de clases, por ejemplo, se han dado frecuentes casos de buses que llevan a estudiantes. Incluso uniformados, a lugares prohibidos a libar licor y a prácticas que les son vedadas por su condición de tales y por su edad. Los taxis se ven constantemente involucrados en asaltos, atracos, balaceras y ajustes de cuenta entre pandilleros. Camiones y otros vehículos son utilizados para transportar toda clase de contrabandos.
Pero la indiferencias del público es casi total y la indolencia de las autoridades aún es mayor.Hace apenas un par de días un sector de la prensas diaria nos dejó conocer que un delincuente, narcotrafícante, contaba^ con el permiso para la operación de una| gran cantidad de vehículos de transporte público. Se nos ocurre que ese es el extremo del hilo que conduce al ovillo. Por qué no seguirlo entonces y cancelar esa, hasta ahora desconocida, herramienta de la delincuencia^ y el narcotráfico.Es urgente hacer una exhaustiva investigación de los concesionarios del servicio de transporte público, en todas sus modalidades, para cancelar esa puerta de entrada a la perversión de la juventud y el crecimiento de la delincuencia organizada. Hay que vivir alertados contra el peligro del delito y la inseguridad pública.
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